domingo, 8 de septiembre de 2013

BIENVENIDOS AL COLE!!!



Ya estamos aquí, ha llegado el momento de enviar a nuestros retoños al cole, de desprendernos de ellos por unas horas.
En algunos casos puede ser un trago difícil y hasta traumático, aunque para ser justos deberíamos señalar que a veces es más difícil y más traumático para los propios padres que para los niños.
Desde luego es un paso que deberíamos decidir con la seguridad de que van a estar muy bien cuidados y atendidos

Vamos a ver las cosas desde un punto de vista positivo:

                    El cole le va aportar a nuestros niños unas posibilidades de socialización más amplias de las que le proporcionamos nosotros, va a estar en contacto con otros niños y otros adultos fuera de su entorno familiar.
                    Como ya debéis haber oído y leído infinidad de veces. Los niños, en sus primeros años de vida son “esponjas” en constante proceso de aprendizaje. Por ello, exponerlos a más estímulos, como los que les van a facilitar en la escuela, les va a ayudar a diversificar esas posibilidades de aprendizaje.
                    También puede ser positivo para nosotros el hecho de separarnos de nuestros hijos durante unas horas. Evitamos el “cansancio” del contacto constante, apreciaremos mejor el tiempo que estemos con ellos, hay que hacer hincapié en el tiempo de calidad, es decir, es mejor estar un tiempo con nuestros niños prestándoles una atención completa, que estar todo el día con ellos pero sin “hacerles caso”.
                    El tener otras actividades en nuestra vida, aparte del cuidado de nuestros hijos es positivo y enriquecedor, tanto para nosotros como para nuestros hijos.
                    Al enviar a nuestros niños al colegio, vamos a contar con unas nuevas fuentes de información en cuanto a nuestras dudas sobre su cuidado y educación: los profesores y personal del centro, así como los demás padres del colegio. Aprovechémoslas.

Vamos a pasar a los consejos sobre cómo afrontar estos primeros días:
                    Como ya hemos dicho, hay que tener una actitud positiva, debemos ser los primeros en ver esta etapa como algo positivo, para que nuestros hijos lo perciba de esta manera, aunque os parezca que no se da cuenta; les tenemos que transmitir seguridad y confianza, para ello debemos hablar de la escuela de manera positiva (nunca utilizarla de manera negativa).
                    Dentro de lo posible, nos va a ayudar mucho el ir con tiempo, organicémonos bien para poder ir a la escuela sin prisas. Despertarnos con tiempo para asearnos, vestirnos (dejar las cosas preparadas la víspera), desayunar con calma, llegar al cole tranquilos, eso nos facilitará despedirnos “contentos”, sin estresarnos por situaciones secundarias.
                    Puede ser muy divertido preparar las cosas del cole con nuestros niños, la ropa, el material... compartir esas “pequeñas cosas” nos sirve para concienciarnos del paso que vamos a dar y lo deberíamos ver con un enfoque positivo e ilusionante.
                    Relacionado con esto, es bastante probable que cambie ritmos de sueño al ir al cole, necesitará descansar más, por eso es importante observarlos y adaptar en lo posible los períodos de descanso, acostarlos antes, si aún hacen siesta dejarles que la hagan más larga...
                    El momento de la despedida, es fundamental la sonrisa, que sean despedidas cortas, un beso, un abrazo, ser cariñosos (pero sin exagerar la nota) y positivos; “pásatelo muy bien”: frases que le pueden transmitir seguridad. No debemos desaparecer, ni aprovechar un descuido para irnos.
                    Al ir a buscarlos, animadles a que os cuenten lo que han hecho, cómo se lo ha pasado, que os hable (pero sin que se convierta en un interrogatorio molesto), jugad con ellos, divertíos juntos y disfrutad del tiempo que compartís.
                    Es muy importante la comunicación con el profesorado, procurad estar informados de lo que hacen, lo que comen, incluso cómo juega y con quién se relaciona nuestro hijo. Los niños se pueden comportar de manera diferente en distintos entornos, así que, mantened una actitud abierta ante lo que os digan, os pueden ayudar a conocer mejor a vuestro hijo.
                    Los niños, igual que los adultos, no son máquinas, y cambian de “opinión”, que llore un día al dejarlo en el cole no significa que todos los días vaya a llorar, debemos insistir en darle confianza y ser positivos. Por cierto, como ya os habrán dicho incontables veces, a la gran mayoría de los niños que lloran en la puerta del cole, se les pasa el disgusto nada más dar media vuelta.
                    Por otro lado, que entren felices el primer día no garantiza que esto vaya a ser así todo el curso. Tened por seguro que pasarán por etapas en las que no querrán ir, enfermedades, disgustos en el cole, mimitis aguda… mucha paciencia con estas fases, sed comprensivos, pero firmes en vuestra decisión de enviarlos al cole.
                    Puntualidad. Es muy importante tanto en las entradas, para que los niños puedan ir con sus compañeros, en grupo y empiecen las actividades de aula todos juntos; como en las salidas, para que no se sientan “abandonados”, el ver a una persona de referencia al salir del cole es tranquilizador.

Lo dicho, ¡mucho ánimo!

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