lunes, 6 de febrero de 2012

ACOMODARNOS A SU RITMO

Hoy, mientras sacaba los platos limpios del lavavajillas, mi pequeñín, de 16 meses, se ha puesto a echarme una mano y ha sacado todos los vasos, tazas y algún plato pequeño, en resumen, vació toda la bandeja del medio.
Al principio me dio un poco de miedo que rompiera algo, pero con un poco de ayuda para que cogiera las tazas por el asa, o colocándole los vasos a su alcance, lo hizo de maravilla (cada vez que ponía un vaso en la mesa levantaba los brazos como cuando mete un gol).

Muchas veces, pensamos que nuestros niños no saben o no pueden hacer cosas  y no les damos la oportunidad de probar; deberíamos tener presente que una gran parte de nuestro aprendizaje se basa en la observación, el ensayo-error y la práctica, si no lo intentamos no podremos aprender.
No se trata de forzar , sino de dejar que hagan cosas, que prueben, sobre todo cuando son ellos mismos los que quieren hacerlas, de ahí el título de “Acomodarnos a su ritmo”, atender a sus demandas; pero para eso, aparte de tener tiempo, tenemos que darles la oportunidad, tienen que participar de las tareas cotidianas o por lo menos estar presentes (para poder observar): si vacío el lavavajillas o las cajas del super mientras él está en otra habitación, es difícil que le apetezca intentar “ayudarme”.
Es verdad que el ritmo de vida que llevamos a veces nos impide dedicar tiempo a probar cosas nuevas con nuestros niños; ayudar a mi niño con el lavavajillas o a vaciar las cajas de la compra del super, me lleva más tiempo que si lo hago yo sola, pero él está desarrollando su autonomía y sus habilidades: coger cosas de distintos tamaños sin que se le caigan, colocarlas en la mesa unas al lado de otras, distinguir qué cosas puede coger y cuáles son demasiado pesadas… y, sobre todo, lo está disfrutando, es un juego para él y nos reímos y disfrutamos juntos, compartimos un momento y una actividad.

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