miércoles, 27 de junio de 2012

Reflexión


Hablando con un compañero, reciente papá, de las cosas que “tienen” que hacer en su nueva faceta, comentábamos que tenían que seguir su instinto con su bebé y, sobre todo, hacer las cosas que a ellos les apetezca hacer.
Ser padres implica un montón de renuncias, a nuestra “libertad”, a nuestro “espacio”, a nuestro “tiempo”, pero todas estas cosas las hacemos porque queremos, porque nos gusta ser padres (al menos la mayoría del tiempo, jeje…) queremos compartir esa libertad, ese espacio y ese tiempo con nuestros niños.

A qué me refiero con hacer lo que nos apetezca: que por ser padres o por el qué dirán (más extendido de lo que yo creía) no tenemos por qué cambiar nuestra forma de ser, al menos excesivamente, porque seguro que algo cambiamos.
Por dar algunos ejemplos, la lactancia o el colecho, parece que “todo el mundo” habla de los beneficios de estas dos prácticas, pues bien, dejando a un lado las evidencias de sus beneficios, tampoco debemos olvidar los problemas que pueden venir como consecuencia de hacer las cosas “a disgusto”:  si unos padres se “ven obligados” a dormir con su niño a pesar de no estar cómodos o una madre  a dar el pecho, pasaremos de tener una experiencia bonita, satisfactoria, enriquecedora  y positiva a una especie de “tortura” de la que hay bastantes posibilidades que pasemos a culpar al niño, con lo que nuestra relación con él se va a empañar con una “culpa” innecesaria.
Con esto quiero decir que no hay que “forzar” las cosas, deberíamos intentar ser lo más naturales que podamos; en mi humilde opinión la paternidad/maternidad es algo que tenemos que disfrutar intensamente, porque los nervios, la inseguridad, los miedos… están asegurados (salvo contadísimos casos de padres hiper-relajados, sólo conozco uno o dos…) así que habrá que saborear todas las risas, los descubrimientos, los abrazos, toda la maravilla de COMPARTIR con nuestros hijos.
No sé qué os parece a vosotros.
Podéis comentar… ;-)

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo Ana, debemos de ser nosotros mismos con nuestros hijos, sin agobios. Seguir nuestra intuición a la hora de tomar decisiones, porque si hacemos las cosas presionados al final no disfrutamos de ellos.

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  2. Muchas gracias por el comentario, Luisa.
    A veces parece que estamos tan preocupados por "hacerlo bien" que se nos olvida lo fundamental.
    Un abrazo ;-)

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